Es increible y estupendo. Empezamos en nada y, en pocos días, la flor está fuera. Es efímero, sí. ¿Y que?
Me gusta plantarlos, mirarlos y cuidarlos. Me encanta ver cómo se estira la planta y como la promesa de futuro se vuelve realidad en pocos días. Por otra parte está el olor. ¡Qué bien huelen! Sobre todos los jacintos. Pues... ahí están.
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